VALORES HUMANOS
VALORES HUMANOS: COMUNICACIÓN

DIOS ES AMOR

CONGRESO LATINOAMERICANO DE EDUCACION EN VALORES HUMANOS

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COMUNICACIÓN


"Espíritu Celestial, vamos viajando por muchos caminos rectos hacia Tu morada de luz. Guíanos hacia la carretera del autoconocimiento
a la que conducen finalmente todos los senderos de las genuinas creencias religiosas.
Las diversas religiones son ramas de Tu único e inmenso árbol de la Verdad. Permítenos saborear los deliciosos frutos de la realización
del Alma, que cuelgan de las ramas de las Escrituras de todos los tiempos y de todas las latitudes. Enséñanos a cantar en armonía
las innumerables expresiones de nuestra suprema devoción. En Tu templo, la
tierra, en un coro de voces de muy diversos acentos, sólo Te cantamos a Ti.
¡Oh Madre Divina! Elévanos en Tu regazo de amor universal. Quebranta Tu voto de silencio y cántanos la conmovedora melodía de la fraternidad Humana".
(1)

El habla constituye la riqueza del mundo; fomenta la amistad y el parentesco. El lenguaje nos proporciona la dulzura y el afecto en toda relación. El habla, además, nos guía en el camino hacia la muerte.
El lenguaje está dotado de un poder inmenso, el poder y la potencialidad del habla, representan los sentimientos divinos del hombre. Por consiguiente, deben ser muy cuidadosos con lo que dicen. Los misterios de la creación son maravillosos. Cuando dos personas se encuentran en algún lugar o momento, se hacen evidentes las diferencias entre ellos. Sus modos y formas de ser son distintos. Difieren en su astucia, en su inteligencia, sus opiniones también varían. Los materialistas enfatizan esas diferencias al no entender lo que subyace en esas diferencias. En la actualidad, crece cada vez más el número de intelectuales que ignora la unidad que hay bajo esa diversidad.
Propagan el culto por las diferencias. Las buenas personas que se dan cuenta de esa unidad detrás de esa aparente diversidad, decrece día a día. Esto es muy desafortunado.
El hombre está predispuesto a destacar las diferencias más que a unificar las partes, porque no entiende la naturaleza de su libertad.(2)
Habríamos de reconocer que Dios está presente en todas partes y que el reconocimiento de la unicidad de Dios, constituye la base de toda religión. Si lo que realmente existe no es más que Uno, no queda lugar alguno para las diferencias de actitudes. La misma fuerza vital que está presente en un elefante, también lo está en un perro o una vaca. Y, desde el momento en que esta fuerza vital presente en todos los jivas o individuos es la misma y una sola, podemos observar que todo es un aspecto de lo Divino.
Mientras mantengan el sentido de propiedad o mientras sigan diciendo "mío, mío, mío", no tendrán la oportunidad de observar otras cosas que no sean las vuestras. Mientras mantengan esta actitud, no llegarán nunca a entender lo que no es vuestro. El día que desechen la idea de que hay algunas cosas que son vuestras, llegarán realmente a entender este aspecto de la ecuanimidad. Deben reducir sus apegos a las cosas. Hablamos de relaciones debido a que surgen algunos vínculos a través del cuerpo. Responsables de esto, son las malas cualidades presentes en nosotros. Mientras predominan en sus mentes la envidia y el ego, Dios estará distante de ustedes. Una vez que han logrado liberarse de estas cualidades, Dios se acercará a ustedes. Pensar que uno no se ha acercado más a Dios no es más que síntoma de la propia ignorancia. Una misma cosa les puede dar alegría en un momento y tristeza en otro. Para estos cambios, son responsables el odio, el ego y la envidia.(3)
Hablar mucho lesiona la mente de uno y le destruye la memoria. Lo primero que habrían de hacer es reducir el exceso de hablar. Díganse a sí mismos: "Oh lengua! Sabes del buen gusto y eres un órgano sagrado del cuerpo humano. Habrás de pronunciar a diario sólo buenas palabras". El ojo no comete sino un pecado: el de ver mal. El oído no comete sino un pecado que es el de escuchar malas cosas. La lengua, sin embargo, comete cuatro pecados: dice mentiras, critica a otros, lleva habladurías sobre otros y habla demasiado. Con el objeto de precavernos de que cometa estos pecados, deberemos tomar la determinación de hablar menos. Esto es de suma importancia. Si hablan demasiado, disminuirá la energía que se encuentra presente en ustedes. También hará que adquieran una mala reputación. Si hablamos demasiado, nuestros amigos nos tildarán de aburridos tan pronto nos acerquemos a ellos. Hablar en demasía también contribuye a debilitar nuestros nervios. Y una vez que se debilitan, se arruinará nuestro sistema nervioso. Tampoco podrán tener a la lengua bajo control. Es por esto que nuestros ancestros le concedían tal importancia al silencio. Solían observar silencio por largos períodos de tiempo. Pero si la misma lengua se usa para hablar sobre el Señor, se mantendrá estable. Y esto es lo correcto que hay que hacer. Para ilustrar esto voy a darles un ejemplo: Si tienen un receptor de radio y lo usan constantemente, les consumirá diez o veinte vatios de potencia. En este sentido, si la radio que hay en nosotros se mantiene hablando desde que nacemos, imaginen la cantidad de potencia que terminará gastando. Hemos de observar que en la medida que minimicemos nuestro hablar, estaremos fomentando la inteligencia que hay en nosotros.(4)
Siempre el hombre se vuelve bueno o malo según la compañía que frecuente. Por ende, si frecuentamos una compañía sagrada, también adquiriremos sagradas cualidades. Hay un pequeño ejemplo para esto. En cualquier parte que veamos una serpiente la consideraremos dañina y trataremos de matarla. Pero si la misma serpiente se encuentra en la compañía de Iswara (Dios), la adoraremos y respetaremos debido a la compañía en que está. Las Upanishads nos han enseñado que tanto las buenas como las malas cualidades provienen, en realidad, de la compañía que frecuentamos.
Si tomamos un gran jarro de leche y la agregamos aunque no sea sino unas gotas de licor, toda la leche se echará a perder. De manera similar, el fuego que es considerado como una entidad sagrada, es obstaculizado cuando está en contacto con un pedazo de hierro. De modo que debido a la mala compañía nos creamos problemas y pesares, en tanto que con la buena, obtenemos buenos resultados. Si tomamos una pieza de hierro y la tiramos al polvo, se ensuciará, se oxidará y perderá todo su valor. En cambio, si el mismo hierro es puesto en el fuego perderá sus impurezas y adquirirá un claro y brillante color. De modo que así también el hombre cambia debido a la compañía en que ante. Si el polvo entra en contacto con el aire, pese a no tener alas, se elevará a gran altura, pero el mismo polvo se hundirá en las mayores profundidades si entra en contacto con el agua, aunque no tenga miembros para bajar. Es así que la compañía que frecuentemos determinará que nos elevemos o que descendamos. Como sabemos, la buena compañía dará por resultado una vida tranquila y pacífica. Es por ello que los mayores nos dicen que mantengamos una buena compañía.(4)
El bien y el mal no responden a cualidades intrínsecas de las cosas que ven. En verdad, ellos provienen del trabajo que realizan. Si vuestro corazón está lleno de lo bueno, también será bueno el resultado que obtengan. Por eso es que ustedes, deberán llenar su corazón con ideas buenas. Vuestra primera intención habrá de ser la de promover buenas ideas, buenos pensamientos y buenas acciones en sus hogares. El hombre no puede vivir aislado y separado de la sociedad. Incluso antes de nacer el individuo, la sociedad se levanta ante él como guía y, por eso, aquél habrá de reconocer a la sociedad y dirigir sus acciones en consonancia con la sociedad en la que vive. Si le preguntan a cualquiera en beneficio de quién vive, replicará de inmediato y sin vacilación alguna que vive para sí mismo. Declarará que vive en provecho de sí mismo. Como apoyo de lo que dice, indicará que si llega a quebrarse una pierna, vendará su propia pierna y no la de su madre o de su mujer. Además, aunque dos personas duerman en una misma cama, tendrán sueños diferentes y los sueños que tengan no serán nunca en común con otros. En este contexto, dirá, apoyándose en tales ejemplos, que tanto en el estado de vigilia como al dormir, está viviendo para sí mismo y no para otros.
Mientras que con estos ejemplos el hombre asevera que vive para sí mismo, podremos ver que, aunque una persona esté comiendo algo que le agrada especialmente, lo abandonará y saldrá apresuradamente si alguno viene a decirle que su hijo se ha visto envuelto en un accidente automovilístico. Así también, si su mujer está seriamente enferma, estará preparado para pedir licencia, aun perdiendo su salario, para estar junto a ella en el hospital. Vemos en estos ejemplos, que el mismo individuo que afirme estar viviendo para sí mismo, vive también para su familia. Siguiendo con el ejemplo, el individuo que vive para sí mismo y para su familia, deberá preguntarse respecto de su papel en la sociedad. Si no existiera la sociedad, tampoco existiría su familia. Sólo cuando otras familias que constituyan una aldea junto a la propia estén todas bien conformadas, su propia familia podrá disfrutar de felicidad y agrado. Si la aldea enfrentara algún peligro, su familia también estaría expuesta a él, puesto que forma parte de la aldea. Esta situación resulta comparable a la de un cuerpo del que forman parte varios miembros y que, cuando uno de los miembros es lesionado, el cuerpo entero sufrirá. Sólo cuando están en buenas condiciones todos los miembros del cuerpo, ese cuerpo estará contento. La seguridad de todos los miembros y órganos individuales apunta a la seguridad y el contento de todo el cuerpo. Sólo cuando la sociedad compuesta de tantos individuos está feliz, uno puede sentir que también es feliz la familia individual. Esto demuestra claramente que nuestra propia felicidad es sinónimo con el agrado y la felicidad de todos los individuos de una sociedad de la que formemos parte.
Todos nuestros esfuerzos no producirán ningún resultado si pasamos el tiempo en el aspecto dual. Debemos avanzar desde allí hacia el no dualismo y desde allí al monismo puro. Ya les mencioné que vuestra vida es UN TRAYECTO DESDE EL ASPECTO DEL "YO" AL ASPECTO DEL "NOSOTROS".(6)




(1) Oración de Paramahamsa Yogananda: "La melodía de la fraternidad humana"-
(2) Divinas Palabras, Vol. III - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Pag. 91/92 -
(3) Lluvias de Verano - Tomo 5 - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Pag. 163 -
(4) Lluvias de Verano - Tomo 5 - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Pag. 165 -
(5) Lluvias de Verano - Tomo 5 - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Pag. 107 -
(6) Lluvias de Verano - Tomo 3 - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Pag. 87 -

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