VALORES HUMANOS
VALORES HUMANOS: SEGURIDAD

DIOS ES AMOR

CONGRESO LATINOAMERICANO DE EDUCACION EN VALORES HUMANOS

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SEGURIDAD


"Desde el momento en que despiertan en la mañana, hasta el momento en que vuelven a acostarse a dormir, dedican todo el tiempo a ganar algo de alimento para sus estómagos. Toda la educación, el conocimiento y las facultades que poseen se utilizan para este propósito trivial. ¡Piensa en esto, hombre, y descubre qué felicidad te proporciona este proceso! ¿De qué sirve que se sientan orgullosos de haber leído muchos libros y
aprendido muchos Sastras (Códigos Morales), si no pueden sentir devoción por Dios? Todas las actividades que no les permitan fortalecer
vuestra devoción por Dios son absolutamente inútiles. Deberían reflexionar acerca de esta verdad".

Si el hombre vive debidamente como ser humano, le será posible ocasionalmente volverse hacia lo Divino, pero si no vive como hombre ni siquiera ocasionalmente, le será imposible pensar en lo Divino. Sólo cuando el hombre hace el intento por saber quién es, podrá entender lo Divino. Sólo entonces se le abre la oportunidad de entrar en el Alma y disfrutar de dicha y felicidad.
Nuestra vida es así. Tan pronto nacemos, comienzan nuestros deseos materiales y se hace necesario que piensen en el Señor y logren la felicidad y la dicha ya desde el momento en que inician su aparición. Tener la idea de que van a pensar en el Señor cuando estén en dificultades no es sino una gran necedad. No es lo correcto que posterguen pensar en el Señor hasta el momento en que se retiren de la vida activa. Debemos comenzar a pensar en El desde muy temprano. Es así que se dice: "Parte temprano, conduce con lentitud y llega a salvo". No es justo que piensen que pensarán en el Señor cuando se hagan viejos. ¿Creen que pueden pensar en el Señor en esos momentos? Han de pensar en el Señor mientras tengan el control pleno de sus facultades y no estén menoscabados vuestros poderes mentales y físicos. Deben ganarse su Gracia mientras son jóvenes y guardarla para el futuro. Mientras son jóvenes vuestro cuerpo y mente son como la fruta que recién ha madurado. Deben entregarle ese cuerpo en buenas condiciones de madurez al Señor. ¿Creen que lo aceptará si se lo entregan cuando esté viejo, en malas condiciones y descompuesto? Entréguense desde ahora al Señor, lleven a cabo buenas obras con este cuerpo, mantengan buenas ideas en la mente y purifiquen sus pensamientos. Entonces les será posible ganarse la Gracia del Señor. Estas buenas obras y la Gracia del Señor les servirán de apoyo y les beneficiarán en la vejez, cuando ya no puedan hacer nada. Si están dispuestos hoy en día a realizar buenas obras, estará a vuestro alcance la felicidad que anhelan, pero si postergan pensar en el Señor hasta que estén viejos, no tendrán garantizada la Gracia que puedan recibir entonces. Si se dirigen temprano en la mañana a un hotel y compran el billete para el almuerzo, es seguro que podrán servírselo entre el mediodía y las 13 horas. Pero si llegan al mediodía sin haberse asegurado el billete, puede que el hotelero les diga que no hay almuerzo para ustedes. De modo que han de adquirir el billete para la Gracia de Dios que deseen para vuestra vejez mientras sean jóvenes aún. Habiendo adquirido a tiempo ese billete de Gracia, dispondrán de él adondequiera que vayan, pero si creen poder adquirirlo al llegar a viejos, puede que no haya disponibilidad ya. La disponibilidad de la Gracia del Señor, dependerá de vuestra suerte y buena fortuna.(1)
Al infinito sentido de Dios la gente le ha adscripto también tres significados diferentes. Ellos son Sat, Chit y Ananda (Existencia, Conocimiento, Bienaventuranza). La primera palabra se considera más importante que las demás. Chit ha sido considerado como algo que otorga conocimiento acerca del infinito. Ananda (Bienaventuranza) ha sido considerada como la dicha o la felicidad de un tipo muy distinto y superior a la felicidad sensorial. La primera cualidad es "Ser" y se refiere a aquello que implica permanencia; la segunda es la conciencia despierta y la tercera, la Bienaventuranza. Estas tres cualidades se asocian con Dios. Para la primera palabra, Sat (Ser, Existencia) tomaremos un ejemplo de la vida diaria común. Es mucha la gente que muere en este mundo y todos hemos visto cómo se dispone de los cadáveres. Pese al hecho de que la gente muere y abandona el mundo, cada individuo piensa que ha de ser permanente. Pese a que cada uno ha visto morir a tanta gente, sigue teniendo el deseo de vivir para siempre y siente genuinamente que sólo él es permanente. Si nos preguntamos si este sentir el individuo se debe a la ignorancia o al desconocimiento o si se trata de una ilusión, podemos observar que para él constituye una verdad muy importante. Dentro del individuo hay una cualidad de permanencia, y el "sí mismo" Divino que es indestructible, es el que le da esta sensación de permanencia. El hombre ve y experimenta a diario pesares y alegrías que son muy comunes en este mundo, pero aspira a lograr la dicha y la Bienaventuranza, ¿Qué significa esto? Esto significa el aspecto de Dios y éste es el aspecto de la Bienaventuranza en él. Cada uno sabe que cuando se encuentra en algún tipo de problema pasajero, tiende a exclamar: "Oh Dios, por qué no me dejas morir en vez de dejarme pasar por esta tortura". Estas palabras no provienen en verdad del fondo del corazón. Nadie diría, desde lo profundo del corazón, que preferiría morir a experimentar una vida con problemas. Ello no responde más que a un sentimiento aparente que surge debido al estado de angustia temporal de la mente.
A veces, como resultado de la angustia y de circunstancias difíciles, pensamos que sería mejor morir, mas en verdad y de hecho, nadie desea perder la vida, ni siquiera una anciana que está inválida por causa de sus años. En ello deberíamos ver que, en realidad, anhelamos la permanencia, lo que representa una cualidad de Dios dentro de cada uno de nosotros. Deberíamos preguntarnos respecto de qué es lo que nos hace querer vivir y anhelar la vida y la respuesta que obtendremos, es que es Dios. Por lo tanto, ya sea que vayamos por la senda espiritual o por una absolutamente ajena a la fe en Dios, estaremos anhelando algo y ello es el aspecto de Brahman.
Cuando tratamos de entender la segunda palabra, Chit o conciencia despierta, deberíamos preguntarnos qué es aquello de lo que queremos estar absolutamente conscientes. Queremos estar atentamente conscientes a todo lo que vemos o escuchamos. Si alguien divisa un grupo de personas que se han reunido y que hablan sobre algo, de inmediato tratará de acercarse para saber de qué hablan. Incluso, aunque no sea de nuestra incumbencia, desearemos saber de qué se trata. ¿A qué aspecto pertenecerá este deseo de saberlo todo? Hay un impulso interno y un sentimiento muy intenso en nosotros que nos impulsa a tomar conciencia y a aprender respecto de todas las manifestaciones en torno nuestro. Este es un aspecto de Brahman. Es por eso que se ha dicho que "la conciencia despierta, el Conocimiento, es vida". En otras palabras, este deseo de saber respecto a todo es algo que está presente dentro de vuestro corazón.
Llegamos ahora a este tercer aspecto de Ananda o dicha. El hombre siempre desea tener felicidad. El hombre la anhela. No desea el pesar en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia. La dicha es algo natural en nosotros. El sufrimiento y el dolor no son naturales en el hombre. Cuando un niño está feliz y jugando, ni siquiera la madre le pregunta ni se cuestiona respecto de la causa que ha producido esta felicidad. Pero si el niño llora, la madre vendrá corriendo, sin preocuparse de la importancia de la tarea que estaba realizando. De modo que lo natural en nosotros es la dicha y ello es una fuerza en nosotros. Esta dicha y felicidad es lo que tiene la forma de nuestra Alma. Esta verdad de la existencia o del Ser, esta conciencia despierta y esta felicidad constituyen el Brahman dentro de nosotros. Si hacemos el intento por ver o encontrar estos aspectos de Dios en algún lugar exterior y fuera de nosotros, no los hallaremos y no es lo que hay que hacer. Este aspecto de Dios forma parte integrante de nuestra vida.
Cada vez que se presenta algo inusual o contrario a la situación natural, surge todo tipo de dudas y se plantean interrogantes. ¿Cuál será la razón de que el hombre se haya convertido en un atado de dudas? La razón principal es que el hombre no lleva su vida en la forma en que debería hacerlo naturalmente. No se comporta de la manera en que debiera hacerlo. Debido a que no ha comprendido el real significado del "sí mismo" en él, no se comporta como debería hacerlo un ser humano y es esto lo que constituye la base para todas las dudas. El hombre debería inquirir un poco y entender el aspecto de Brahman, porque ello representa la causa básica para la relación entre hombre y hombre. Por eso, en primerísima instancia deberíamos entender estos tres aspectos de Brahman, es decir, Sat, Chit y Ananda. En cada uno se encuentra este aspecto del Ser, en cada uno hay sabiduría, y cada uno lleva la dicha en sí. Por ende, cada uno deberá concederle importancia únicamente al aspecto de Dios.
No obstante nos dedicamos a promover la ilusión del apego al cuerpo y por eso somos incapaces de entender el real aspecto de Dios.
No habrán de pensar que simplemente porque tienen la forma de este cuerpo humano, son verdaderamente humanos en cuando a su naturaleza. Sólo la forma exterior les dice que son humanos. El aspecto interno es el de Dios. Dios es aquello que no tiene una forma o cualidades específicas y este Dios es el que está presente en lo profundo de vuestros corazones. Siendo que está en vuestros corazones, no es correcto que manifiesten simulaciones y falsas apariencias. El cuerpo es el templo y el Alma individual es la antigua deidad que reside en él. De modo que el aspecto de Brahman, que es permanente y que es símbolo de Verdad, reside en vuestro corazón y, si en estas circunstancias comienzan a exhibir deseos y a mostrar distorsiones, ello no le hará justicia a este aspecto permanente que mora en ustedes. Por este motivo, hemos de esforzarnos por penetrar en este aspecto de Brahman, aunque no sea sino un poco, para así ayudarle a otros, dedicándonos a las buenas acciones, a la senda correcta y a disfrutar de los frutos de estas cosas positivas.(2)




(1) Lluvias de Verano - Tomo 3 - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Extractos de Pag. 143/151 -
(2) Lluvias de Verano - Tomo 3 - Bhagavan Sri Sathya Sai Baba - Extractos de Pag. 41/51 -

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